Rezo a San Lorenzo, y por si acaso, a San Cayetano.
Apareció entre las ramas de espinas de las rosas del jardín. No debo asustarlo más, nos entenderemos de otro modo. Poco a poco me perdona. No he sido castigada por Dios, al contrario, es un nuevo regalo dotado de símbolos. Jugamos en la tierra, somos igualmente contemplativos. A ambos nos gusta recibir en la cara los rayos de sol, y quedarnos quietos. Puro observa el mundo desde mi trapecio; yo indago paso a paso su naturaleza. Pedrito debe estar galopando en las arenas a orillas de la playa.
No comments:
Post a Comment