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Oh Life! accept me, make me worthy, teach me.

Tuesday, June 24, 2014

Cuando Lilí  apareció hice retornar de inmediato la mirada a la aguja y el hilo.  Muy pronto sentí su sombra encima de mí.  Miré sus pies sobre los adoquines del callejón.  Llegué a su rostro.  Era un tejido de alpaca, de un hilado de manos bruscas aunque hábiles; de malas terminaciones pero de puntos únicos y bien dispuestos en una red de tonalidades que llegado a un punto, traslucía agua y tierra en las debidas proporciones.

- Qué lindo tu trabajo, me gusta-
- Gracias- contesté
- Yo canto-dijo
-¿Con algún instrumento?
- Una pandereta, al menos es algo.
- ¿Qué cantas?
- Música de estas tierras.  ¿ Donde están los hippies? -preguntó.
- No sé, yo estoy sola, pero hay más artesanos allá abajo.  Tal vez te puedes quedar con ellos.

Lilí sonreía como preludio de una canción rota, mordía el pan como si fuera vidrio, y babeaba.

-¿Quieres?- me alcanzó un pan.
- No, gracias
Saqué una pera del bolso.
-¿Quieres?
-Sí, gracias

Extendió la mano y como en un acto de magia apareció una serpiente enredada en su cuello, que suplicó con voz de niña.
Saqué otra pera.

-Vine a probar suerte.  Ya debe ser la hora de almuerzo-dijo.
- Te puede ir bien por los restaurantes o en la plaza del mercado- le dije para que se fuera.
-¿Vamos? -exhortó a la serpiente, y siguió camino hacia la plaza.

 Cuántas miles de peras pudieran merecer los cantos de  Lilí?


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