18-05-2014
Estoy empezando a
relacionarme con las muchachas. Ya sé
que sus problemas, en general, son más grandes que los míos. Ellas son hermosas; intentan sacarse de su
fondo. Quieren la transformación. Siento que son sinceras. Tal vez son más sinceras que yo que hace un
tiempo vengo sintiendo que algo no anda bien en mi interior, que ya no tengo la
voluntad y disciplina de antes.
Inclusive he abandonado mi práctica diaria a solas, y no sé por qué dejé que las maestras de yoga me deleiten con sus sesiones y que esto me baste. No es verdad que me baste. Es verdad que estoy
en el lugar indicado para asumir los desafíos que hoy se me presentan. Tengo todo a mis pies ¿Cómo respondo
acertadamente a esta realidad? sin empezar a patear ni echar a correr. Tengo que adquirir mayor grado de consciencia
sobre el punto en que física y psíquicamente estoy en el camino. El destino se burla de mí y me dice: ¡Ah! ¿Hasta
aquí era que podías llegar? ¿Ahora ya no eres capaz de superarte a ti misma? ¿Qué
es lo que tanto te cuesta? ¿Abandonar la comodidad? ¿Finalmente se trataba de
eso? ¿Tú que has hecho alarde de tus fuerzas, de tu autonomía, de tu capacidad
de supervivencia, y que has considerado estos valores superiores a tantos
otros? ¿Tú que te has creído especial? ¡Y ahora yo te restriego en la cara que
no eres especial!, que eres una más del montón que busca, primero desesperada,
y después encuentra la calma y sigue buscando.
Ahora te toca hacer muchas cosas nuevas.
Tienes que aventurarte por bosques donde no has puesto un pie todavía ¿Te
acuerdas de la primera vez que entraste al bosque? Estabas llena de miedo ¿Te
acuerdas que después ibas, desde muy temprano, y no te querías ir? Bueno, basta
de paseos. Ahora también habrá cerros altísimos
para escalar. Ahora habrá miles de
formas en tu entorno que te causarán confusión.
Ahora no estamos tú y yo solamente.
Eran tan plácidos aquellos tiempos.
Ahora te dejo sola en medio del mundo, y en las orillas del mundo. Ahora
vas a viajar y tu cuerpo va a permanecer en tu lugar de origen. Vas a ver la
semilla, echaras raíz, y brotarás en tu suelo.
Esto tú no lo vas a decidir, lo decido yo. Serás Ceiba; serás agricultora, serás
escritora. Pero tienes que atenderme
primero a mí. Tienes que llevar a cabo
lo que yo te pido que hagas para tu perfección.
¡Pobre de ti! ¡Estas tan lejos de la perfección! Tienes que empezar por
callar ¿No te das cuenta que expresas todos tus defectos cuando hablas? Tiene que reinar la paz en ti, perdonarte y
amarte; y tú no te perdonas y no te amas todavía. Siéntate a escucharte. Espera, naturalmente se produce la decantación
de la impureza y el agua se aclara. Bébela. El foco tiene que ser la nutrición, hacia ti
misma, y hacia afuera. Quiero que puedas
nutrir a cualquiera que atraviese tu camino.
Que aunque aun no hayan crecido, puedan ver tus ramas y respirar el
oxigeno que das. Pero no quieras
sobresalir y ser el árbol más fabuloso sobre la tierra. Que tu objetivo sea caminar, a pesar de todo,
y aunque seas árbol.