Hay personas, rostros de personas, que no importa en qué lugar del mundo
esté, ni en qué época de la vida ni en qué rincón de mi país sicológico, esos
rostros se repiten, reaparecen, regresan desde alguna esquina, se asoman por
una ventana o desde un puente o debajo de una ola, y me dicen lo mismo, me repiten
con su aparición la misma idea que yo insisto en olvidar y hacer desaparecer
cada cierto tiempo. Estos rostros me lo
recuerda ahora el señor de la casa de Capetillo que saludo casi todos los días.
O será que yo vivo buscando volver a ver estos rostros con los que me comunico en un ritmo de
escritura primitiva. Debe ser que
compartimos el anhelo de encontrarnos en otra dimensión. No pienso en los rostros pero es como si
rescataran mi consciencia en el momento en que sucede la aparición. Si mi mente estaba en baja el rostro vuelve y
la pone en su lugar. Si mi espíritu
medio que se apagaba, el rostro lo ilumina.
No comments:
Post a Comment