.

Oh Life! accept me, make me worthy, teach me.

Monday, June 8, 2015

Desconcierto para Armónicas

El cielo era el cielo, y la tierra era toda la tierra.  Al abrir los ojos en la oscuridad aparecían galopando en derredor nuestro, decenas de caballos corpulentos.  Había llegado hasta nosotros la desesperación y teníamos que esperar humildemente que el silencio retornara.  Encontramos un escondite de troncos en un bosque, construimos con las ramas nuestra choza.  Eran las fogatas la hora más preciada, mis ojos ardiendo, suplicaban.  Miraba los árboles tirada sobre la yerba, comparaba las ramas con la luz, con la propia presencia de las ramas.  Mis años se habían despedazado contra las rocas de mis pequeños viajes hacia mí.  Me sorprendía estar viviendo aún, tragando sangre y arrancando flores.  Tuve la idea de irme sin ningún conocimiento.  Dejé de subir y creer y entrar.  Voy a convertirme en alguien para mí.  Voy a golpear con toda mi violencia.  Voy a sudar con mi mayor calma.  Voy a respetar a la noche y al día.  Pero cómo voy a suprimir el miedo y mirarme a los ojos sin pavura.  Mi mente es pobre como el más pobre y surge de la nada de su pobreza con la mirada descocida y torcida hasta el tuétano.  Cuento con el dolor y algo que aún no pueden ver mis ojos verdaderos.  Yazco en medio de lo naturalmente dicho y la imposibilidad de decir. Mi telón de fondo es cada minuto aferrado a una tenue visión con palcos repletos que me miran, que la luz no me deja ver.  Voy a continuar marcando una distancia insalvable entre ellos y yo hasta atascar mi nombre en sus gargantas.  Tengo la facultad de respirar ahogada.  Este verano que uno anhelaba con la lengua palpitante se ha vuelto llamas para lengua.  No puedo soportar los rostros que me circundan e interpelan.  No hay un ápice de belleza ni aun cuando el sol refulge en el paisaje.  Debo entender que la imaginación es destructiva; es mi otro yo, mi miedo de mí.  El gran golpe es yo no haber sabido antes y caer en cuenta de no saber ahora.  Pero son estas unas horas muy ruidosas, muy calamitosas, como para fijar la atención en un diminuto aspecto que va de una mano a otra y se me esconde hasta que yo me atrevo a ponerle un cuerpo algo más grande que el mío.  Pero estas horas son para temer hasta a mis propias manos.**He visto el sol salir en este instante, de súbito.  Pronto se empieza a esconder entre las nubes.  Estoy comiendo la madera que se desprende de esta precaria construcción.  No he sabido qué otra cosa hacer con ella, que plegarla a mis vértebras, músculos, tejidos y huesos.  Pensé ir corriendo a ver el amanecer en la playa, porque está el mar a pocos pasos y el sol sale justo ahí.  Pero aquí estoy, tal vez mañana.  He intentado escuchar las voces que me hablan y me hostigan; son alborotosas y por lo tanto confusas, muy confusas.  Me arrastran del presente hacia ningún lugar.  Yo iba dando pasos considerables y la fuerza de esas voces pareciera haberlos desmoronado.  La más débil es quien pregunta, con la debilidad de conceptos correspondiente; las otras la tienen acorralada y ya no busca salir.  Tengo que empezar, a aprender...***
Lo que aterra es la superficialidad, la propia, y la profunda superficialidad del mundo.  No hay personas.  Soy una falsedad.  Bajé los brazos, enterré todo lo que tenía.  El mundo de las cosas se hundió en el universo para mí, pero aun así todo es materia.  Se interpone a mi alrededor el estado concreto de las sustancias cognoscibles.  He hecho una casa para proteger el fuego que mis manos atacan.  Ahí me quedo, sentada, o caminando de un lado hacia el otro, o mirando el techo de mi consternación por donde pasan dudas, miedos, y relámpagos.  Debo vivir el tiempo necesario; cargar, nómade, con mis temblores.  ****Hace tiempo que no puedo hablar conmigo.  Me falta aire para reclamar mi atención, a pesar de que esto sea el bosque y suenen los tambores con exacta armonía.  Voy a derramar mi dolor en todas las cabezas posibles.  Ya no estoy más en mi boca, ni en mis ojos, ni circulo, ni recorro.  Yo conozco el terror.  Soy parte de algo que rechaza mi torpe nacimiento.  Estoy a un paso de perderlo todo.  Debo mirarme convertida en algo puro que me devuelva la mirada.  Me estoy quedando sin voz, sin hermanos.  El pensamiento gravita en un contrasentido exasperante.  Intento imaginar un lugar, un día sucedido por otro, una época, una vida para vivir.  Busco una preocupación inminente, esencial, continuar construyendo la casa sobre ella; encontrar las preguntas en mí, en ellos, en el bosque.

Sur Atlántico,2012


No comments:

Post a Comment