Oportuna salió al encuentro vestida con lo que tenía. Parecía un tenedor entrando en una boca en primavera. Era la gésima vez que salía Oportuna del agujero de la gota de sal. Caminar era algo que valía la espera sin rumbo. Una más de las historias de las grietas que florecen a ambos lados del camino de Oportuna con diadema de cristal. Oportuna sabe ser audaz y hacer temblar la tierra hasta que se abre y comer de los peces que desentierran los pasos. Para vivir Oportuna miente. Para vivir Oportuna muere. Para caminar tranquilamente bajo la luna Oportuna viste con lo que tiene y parpadea con suavidad para no asustarse. Cuando pasa el tiempo, reconoce, y cuando el tiempo reviste el camino, recuerda cuando junto al risco ríe sola.
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