Las mujeres que
estuvieron cerca de mí no pararon de hablar.
Sentadas esperando que se las llevaran. Las compras en las manos, en el
piso y en la falda. La opinión. Nadie se las quería llevar para su casa. Las bolsas para asfixiarles la cara. El ruido de la terminal para debatirles. La vuelta al hogar para encerrarlas. El tiempo de espera para unirles. El hastío para separarlas.
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