Cuando tú cantas
es cuando más te quiero. Si te escucho
cantar me parece que no eres tú porque la voz que usas todos los días está
vestida de negro.
La voz que te pones cuando despierto me corta la respiración, la escuela
me queda más lejos. Las monjas me dieron
con la cruz en la cabeza porque ni que no sé cantar, y no es eso, es que desde
hace mucho tiempo tú no cantas, y no puedo hacerlo sola, tenemos que cantar los
dos. A ti también te han reventado
cosas, tu voz de trueno me lo dijo y no te creí hasta que te oí cantando. Cuando cantas yo te entiendo y te
imagino. Hemos cantado mal cuando nadie
nos ha visto y nuestros cantos han hecho una catástrofe montañosa donde la
gente viene a cantar por cantar y después se alejan. Allí abajo está la iglesia, la plaza, la
escuela, y los pájaros cantan pero nosotros no queremos cantar ahí, será porque
somos cantantes de otra categoría, de la vieja escuela del canto del alma que
se nos ha puesto gris y así los pájaros la manosean y después se van volando,
pero no es tan fácil para ti y para mí.
Recuerdo aquellos viejos tiempos cuando cantabas, las monjas se tenían
que tragar la lengua, tú describías los tonos de la naturaleza, subíamos a la
campana y ahí yo cantaba contigo.
No comments:
Post a Comment