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Oh Life! accept me, make me worthy, teach me.

Saturday, July 5, 2014

Yoga V

15-06-2014

Hoy fui sola al río; me encuentro con mi río, y entre mis arboles, de raíces iguales a las mías.  Qué río en el mundo puede ser más bello y apacible que éste de Río Grande.  La temperatura de las aguas es ideal y la corriente se mueve en un ritmo perfecto, casi lento, como para tener tiempo a pensar en lo que le vamos a echar y que se lo lleve. Ahí estaba buscando mi intimidad.  Estaba tranquila a mi lado, sin nada que no fueran las piedras, los cangrejos y peces, la flora, el cielo, el sol, la tierra.   En ese instante escuché que se acercaban personas, me viré a mirar; era la gente del grupo.  Algunos se tiraron rápido al agua, y las muchachas, sobretodo, se sentaron en las piedras.  Yo me desplacé en el agua hasta una cascadita que estaba cerca, pero retirada; quería estar un rato en soledad.  Me metí debajo del chorro y después me senté en godess pose sobre la piedra grande frente a la cascada.  Ya no sabía lo que pasaba allá, estaba envuelta por el sonido del agua al caer.  Me habían estado llamando varias veces porque íbamos a hacer una práctica en el río, pero yo no contestaba; me esperaban para empezar.  Pensaba que habían ido al río porque querían.  Fue como si volviera a tener diez años, pero ahora me podía disfrutar.  Después  practicamos posturas sobre las piedras, de un trecho a otro del río.  Me quede atrás para guardar esa imagen en mi memoria.  Se veían comprometidos en su práctica; aprovechando de verdad el momento. Cada ciertas piedras me metía de nuevo en el agua y me refrescaba.  Todavía no sabía bien a qué dedicarle esa práctica, y se me ocurrió una buena idea, sólo asanas de equilibrio.  Eso fue lo que hice, y ahí en el río, enraizada en las piedras, no había manera de caerme.

                                   

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