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Oh Life! accept me, make me worthy, teach me.

Monday, May 25, 2015

Azul

Un zapatero tocó el bandoneón para mí en una pequeña ciudad de la pampa llamada Azul.  Yo había entrado a la zapatería a pedir un vaso de agua porque estaba sedienta.  Había caminado mucho rato cargando la mochila.  No sabía a dónde iba, pero entre detenerme y caminar prefería lo segundo.  Le conté al zapatero lo que me estaba pasando luego que él me contara lo que le pasaba a él.  Me pareció una persona receptiva y buena.  Así que aproveché y le conté lo poco de lo que yo sabía que me estaba pasando.  El zapatero de esa tarde ocupa un lugar significativo en mi historia sentimental.  No olvido a nadie que haya estado cerca, aunque la cercanía haya durado menos que minutos.  Los zapatos eran tan viejos como los míos.  Los sueños del zapatero y yo eran en el fondo los mismos.  Yo quería saber algo del camino, como por ejemplo qué zapatos tengo que aprender a hacer, por dónde podía empezar a no perderme, o si alguien iba a estar para arreglarme los zapatos.  El agua fue sólida.  Cuando el zapatero me condujo hacia los zapatos del recorrido y puso delante de mí el par que me serviría para asumir la dirección, sacó de una caja un bandoneón y empezó a tocar algo horizontal que fue tomando las curvas del desierto con pisadas de elefante acercándose a la tristeza y luego columpiándose como una niña alegre y descalza.

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