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Oh Life! accept me, make me worthy, teach me.

Tuesday, December 29, 2015

¿Quieres hablar debajo de un árbol?

¿Quieres hablar debajo de un árbol?
Hace tiempo estoy pintando ese mural.
No hay nada que decirse.
Ya yo estoy sentada y tu llegas y te sientas a mi lado.
El árbol habla y habla.
Quiero estar contigo toda la tarde
Escuchando las primeras palabras que han tardado en llegar
Que vienes a traerme
Para poder estar en paz los dos
Desde ahora.

Sunday, December 13, 2015

A ella le gustaban los árboles y la guitarra

A Ella le gustaban los arboles y la guitarra

Yo creí rápido que era buena y religiosa

Le dije que su maquillaje era hermoso

Ella me dijo que yo soy muy amigable

Salté muros a otro encuentro amistoso

Ella baila ante mis ojos y después nos contamos cosas de la vida

La otra Ella me engrandece en los abrazos

Una Ella sola me soporta la perdida

 Y me trae de vuelta por un camino de rosas

La que no es Ella nos vemos pocas veces

Pero cuando aparece dejamos el sudor en el fondo del patio que cobija

Miro hacia arriba y esta Ella también sin maquillaje

La Luna aumenta mi paisaje de amigas

Y mi país de sombras ilumina

Cuando quien es Ella me pregunta cómo estoy

Yo estoy bien porque vamos juntas.

Thursday, November 19, 2015

23

¿La vida no es cantar alrededor de un fuego y pedir por algo mientras el milagro ocurre? ¿No es tomar la forma de los sueños mejor establecidos y ahí anclarse sin dejar de levitar? ¿No es vivir el movimiento con las manos ocupadas en no tapar el cielo ni por pedazos? ¿No es invertir cada partícula en destruir los obstáculos que intentan apagar el fuego alrededor del cual cantamos? ¿No es creer en ti? ¿No es tener algo bueno para darte? ¿No es volver a ver las cosas con ojos nuevos? ¿Visitar el amor que se quedó en otra parte? ¿O es creer sin fin en la autenticidad de las tormentas y dejar que hagan con uno lo que quieran para ver qué pasa? ¿Es no perder la razón a la manera de un juego que nos hace muy feliz? ¿Es levantar al monstruo que concede las peleas más duras de ganar?  Y verlo venir? ¿No es cantar sin conocer las voces todavía? ¿O es crucificarse a cuenta propia para no matar?

Friday, October 23, 2015

Martín



En estos días me ha vuelto a la mente Martín; aquellos días en el monte de Martín y Alué, su niño de ocho años.  Entro en imágenes específicas y me acerco hacia las cosas, los objetos o el sol o los ojos de Martín.  Hoy cumplo 34 años y en esos días el cumplió la misma edad.  Fue hace como cinco años y Mariano y yo tratamos de hacerle una torta al fuego pero después no sé qué pasó que se rompió y quedó mal.  Mariano seguramente me odió durante días porque hice que algo quedara mal.  Ayer un muchacho que me gusta compró una sandía en el mercado agroecológico donde trabajo, la puse en una mesa y se cayó y partió en mil pedazos, él me recuerda bastante a Mariano y yo le dije que esas cosas me pasan todo el tiempo.  A mí nunca me gustó Martín pero me significaba un ejemplo, era uno con su palabra, o al menos intentaba de verdad serlo.  Tal vez ahora me viene a la mente por los 34 pero también para rebuscar en ese recuerdo algunos valores que yo quiero trabajar como veía que él los trabajaba, duro, con mucha paciencia y todos los días, aunque también se dejaran escapatorias galopando los valles. Me parece que Martín había encontrado su propio ritmo, y que ya eso era un paso muy grande. Mariano también había encontrado su ritmo, eso también es cierto, y en Martín encontró más vida de la que tal vez yo vi en ese momento, y en Alué vió el infinito, mientras yo vi mucha vida, porque no había encontrado todavía mi ritmo y estaba como dos pasos más atrás.  Pero ha pasado algún tiempo y no sé dónde andarán ellos, ni creo que me guste el muchacho de ayer en realidad porque yo me hubiera comido la sandía rota del mismo piso y llena de felicidad, a mis 34 años.

Thursday, October 8, 2015



Se vé que es hermosa Germaine, yo la conocí hace tres años.  Ella era el nuevo personaje de la novela del bosque.  Más joven que Julie y que yo.  La historia de mi separación de Bruno, de su separación de mí, la hizo madre a Julie, lo enamoró a Manuel, le dio alas a Germaine, lo arrojó al mundo a Bruno, lo hizo tocar otras almas, lo hizo mejor a Manuel, me dio alas a mí.  La primera vez que vi a Bruno fue desencadenando su bicicleta.  Lo primero que hicimos juntos fue ir a buscar mi bicicleta para poder seguir en bici juntos por la ciudad.  ¿Seguimos andando todos en bici, sueltos, libres? La mía no es alta pero me da una estatura perfecta, puedo erguirme en dirección al cielo, y eso me basta por ahora.  La primera vez que vi a Bruno en el oriniciclo de Julie supe que estaba enamorado de ella -que es el oriniciclo de Germaine-.  Veo a Julie en su oriniciclo llegando al bosque como un pájaro.  La primera vez que intenté subirme, el oriniciclo me tiró y me levanté del barro como un rayo, y no he vuelto, porque no me lo creí.  No quiero hacerle pensar que tiene poder sobre mí.  Me olvidé y seguí mi rumbo.  No me olvidé de nada y seguí mi rumbo.  No me separé de nadie, seguí atando cabos, encadenando historias sobre ruedas que me despiertan algo que nada más me despierta.  Ahora siento que me quiero subir; ya la bici no es de Julie y mi desierto aguanta al menos muchos tipos de dolor.  Y he pedaleado el resto para lograrlo.  La historia de amor me ha llevado despacio al amor, por vueltas inesperadas, por más sueños de viajes acompañados, sin conexión, sin destino, sin miedo.  Me ha llevado ligero al desamor bajo las ruedas.  He conducido mal por este océano sobre el que vuela Germaine como gaviota.  Julie es como un águila.  Yo soy de los que les gusta cantar.  También ellas cantan.  Y he conocido otras mujeres que viajan menos pero me han enseñado su alma, me han dado alimento, nos hemos vuelto a soñar.  Después que la historia de amor no haya acabado sino abarcado más seres, más espacios, con más colores como los que ahora despliega Germaine por los caminos.

http://oniriciclos.blogspot.com/2015/09/pura-vida-germaine-y-hermoso-viaje.html.  carta de Juan Manuel a Germaine

Thursday, September 3, 2015

Chaka



Chaka vivía en la Capital de Buenos Aires.  Pero en la calle.  Ya tenía mi edad cuando lo conocí.  Estábamos en los veintipico.  Siempre vivió en la calle.  Cuando tenía como diez años se lo llevó un carro enredado y estuvo un año en coma.  Sobrevivió, y cuando salió del hospital volvió a la calle, a vender flores en las luces, con los hermanitos y la mamá.  Cuando él me contó eso se le notaba que hubiera preferido no regresar, que igual lo iban a seguir atropellando.  Estuvimos enamorados como un año, pero Chaka me enloquecía, porque le daban unos arrebatos violentos, y me decía cosas horribles, y tenía mucho miedo a que lo abandonara.  Yo agarraba la bici y me perdía.  A saber cuándo a Chaka se le iban a quitar esas cosas.  Para él la calle era su casa, y hermanos tenía en todas partes porque había un chorro de muchachos como él, y de muchachas, y niños y niñas.  Chaka era poeta, y actor, tocaba hermoso la armónica, y era un gran salvaje de la ciudad.  Cuando yo lo ví por primera vez y lo escuché hablar me encontré con un montón de flores en las luces de sus ojos.  Pero peleábamos a muerte cuando no nos entendíamos.  Tal vez él creía que yo tenía la vida solucionada porque no me había faltado casa ni comida, y él se cagaba de frío y se compartía una medialuna con sus cuatro hermanos.  Ultimamente se me olvida que Chaka está en todas partes.  Cuando estábamos juntos Chaka empezó a trabajar como mensajero y tenía que meterle horas y horas a la bici y al tráfico de Buenos Aires para que luego no quisieran pagarle lo que era. Yo lo veía que él no faltaba, y que trataba de ser el mejor, y que se sentía súper bien cuando cobraba.  Qué horrible todo eso, que yo le hubiera pedido a Chaka que trabajara porque había que pagar una renta en la Capital. Para vivir esa vida de mierda en la ciudad.  Lo atropellé más que el carro ese que le pasó por encima. Nos hubiéramos ido a tomar la calle, a destruir la lógica del capital, a quemar las naves.