En estos días me ha vuelto a la mente Martín; aquellos días en el
monte de Martín y Alué, su niño de ocho años.
Entro en imágenes específicas y me acerco hacia las cosas, los objetos o
el sol o los ojos de Martín. Hoy cumplo
34 años y en esos días el cumplió la misma edad. Fue hace como cinco años y Mariano y yo
tratamos de hacerle una torta al fuego pero después no sé qué pasó que se
rompió y quedó mal. Mariano seguramente
me odió durante días porque hice que algo quedara mal. Ayer un muchacho que me gusta compró una
sandía en el mercado agroecológico donde trabajo, la puse en una mesa y se cayó
y partió en mil pedazos, él me recuerda bastante a Mariano y yo le dije que
esas cosas me pasan todo el tiempo. A mí nunca me gustó
Martín pero me significaba un ejemplo, era uno con su palabra, o al menos
intentaba de verdad serlo. Tal vez ahora
me viene a la mente por los 34 pero también para rebuscar en ese recuerdo
algunos valores que yo quiero trabajar como veía que él los trabajaba, duro, con
mucha paciencia y todos los días, aunque también se dejaran escapatorias
galopando los valles. Me parece que Martín había encontrado su propio ritmo, y
que ya eso era un paso muy grande. Mariano también había encontrado su ritmo,
eso también es cierto, y en Martín encontró más vida de la que tal vez yo vi en
ese momento, y en Alué vió el infinito, mientras yo vi mucha vida, porque no
había encontrado todavía mi ritmo y estaba como dos pasos más atrás. Pero ha pasado algún tiempo y no sé dónde
andarán ellos, ni creo que me guste el muchacho de ayer en realidad porque yo
me hubiera comido la sandía rota del mismo piso y llena de felicidad, a mis 34 años.
.
Oh Life! accept me, make me worthy, teach me.
Friday, October 23, 2015
Thursday, October 8, 2015
Se vé que es hermosa Germaine, yo la conocí
hace tres años. Ella era el nuevo
personaje de la novela del bosque. Más
joven que Julie y que yo. La historia de
mi separación de Bruno, de su separación de mí, la hizo madre a Julie, lo
enamoró a Manuel, le dio alas a Germaine, lo arrojó al mundo a Bruno, lo hizo
tocar otras almas, lo hizo mejor a Manuel, me dio alas a mí. La primera vez que vi a Bruno fue
desencadenando su bicicleta. Lo primero
que hicimos juntos fue ir a buscar mi bicicleta para poder seguir en bici
juntos por la ciudad. ¿Seguimos andando
todos en bici, sueltos, libres? La mía no es alta pero me da una estatura perfecta,
puedo erguirme en dirección al cielo, y eso me basta por ahora. La primera vez que vi a Bruno en el
oriniciclo de Julie supe que estaba enamorado de ella -que es el oriniciclo de Germaine-. Veo a Julie en su oriniciclo llegando al
bosque como un pájaro. La primera vez
que intenté subirme, el oriniciclo me tiró y me levanté del barro como un rayo,
y no he vuelto, porque no me lo creí. No
quiero hacerle pensar que tiene poder sobre mí.
Me olvidé y seguí mi rumbo. No me
olvidé de nada y seguí mi rumbo. No me
separé de nadie, seguí atando cabos, encadenando historias sobre ruedas que me
despiertan algo que nada más me despierta.
Ahora siento que me quiero subir; ya la bici no es de Julie y mi
desierto aguanta al menos muchos tipos de dolor. Y he pedaleado el resto para lograrlo. La historia de amor me ha llevado despacio al
amor, por vueltas inesperadas, por más sueños de viajes acompañados, sin conexión,
sin destino, sin miedo. Me ha llevado
ligero al desamor bajo las ruedas. He conducido
mal por este océano sobre el que vuela Germaine como gaviota. Julie es como un águila. Yo soy de los que les gusta cantar. También ellas cantan. Y he conocido otras mujeres que viajan menos
pero me han enseñado su alma, me han dado alimento, nos hemos vuelto a
soñar. Después que la historia de amor
no haya acabado sino abarcado más seres, más espacios, con más colores como los
que ahora despliega Germaine por los caminos.
http://oniriciclos.blogspot.com/2015/09/pura-vida-germaine-y-hermoso-viaje.html. carta de Juan Manuel a Germaine
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