5-08-2014
La guagua tarda horas en llegar a Santurce, y horas en regresar. En la terminal me masacran los mosquitos, aunque trato de permanecer serena. Gracias a estas circunstancias comencé a desarrollar mi práctica personal de Yoga. Estoy dando mis primeros pasos sola. Estudio y observo todo lo que hay por aprender e intento incorporar cada nueva pizca de conocimiento a mi práctica, es decir, a la vida, a mi relación con la vida. He encontrado libros con quienes conversar en las noches. Memorizo palabras, frases e ideas que puedo contemplar durante el día. No me canso del misterio. Sé que todo está bien, en el fondo, muy en el fondo, como escribió Katherine en su última hoja. Firmeza, observancia, y soltura se buscan en la práctica para entrelazarse en mi diario de vida. A veces soy como el cangrejo, que tantea aquí y allá en la arena buscando un hoyo donde esconderse, entra y sale, entra y sale. Estoy mirándolo de cerca, en la playa, y me mira de costado con sus ojos de cangrejo trayendo a mi memoria que a veces no es Yoga. Floto en la pocita con la cara fuera del agua, escucho mi respiración; fuertes vientos que viajan incesantes.
No comments:
Post a Comment